"No es suficiente saber, también hay que aplicar. No es suficiente querer,también hay que hacer" - Goethe

lunes, 5 de agosto de 2013

Ladrones de energía


¿Te sientes cansada, a veces hasta agotada al final del día sin saber por qué? Por alguna razón (que no logro entender), nuestra sociedad acepta, que estar enfermo, siendo mayor o incluso antes de la vejez, no tener tiempo, estar constantemente estresado y sentirse cansado y sin energía, es normal. Hasta tal punto que, escuchando un diálogo habitual, da la sensación de que la vida de algunos se resume a intentar superar al otro en sentirse mal.



Para empezar a sentirte mejor, es fundamental, que busques una buena razón (o varias) para querer sentirte bien. Cuesta creerlo, pero hay mucha gente, que a pesar de sentirse mal en su piel, a lo largo de su vida nunca tomó la molestia en reflexionar sobre por qué se sentía así y jamás intentó hacer algo al respeto. Yo te recomiendo, que te armes de valor y te preguntes: ¿por qué elijes bajar tu nivel de energía, en lugar de levantar tu ánimo?
Una vez, que hayas descubierto los patrones negativos, que te guiaron hasta ahora (sin darte cuenta de ello) y ya deseas el cambio, es importante, que sepas, cómo subir tu nivel de energía por ti mismo y cómo impedir, que durante el día esa energía se escape u otros te la “roben”.
Para energizar tu cuerpo y alma, existen posibilidades sin fin, como el ejercicio físico, pasarlo bien en buena compañía, reírse, tener una mascota, estar rodeado de niños, meditar, etc. En fin, todo el mundo puede encontrar la forma de llenarse de energía día tras día.
Lo que yo quiero que veas, es que no importa cuanta energía “te repones” por la mañana si al final del día llegas a tu casa de mal humor y sintiéndote agotado. ¿Dónde va toda esa energía? ¿Cómo puede desaparecer en el transcurso del día? Somos muy creativos a la hora de malgastar nuestra energía, inventamos innumerables modos de hacerlo, sin embargo, yo sólo intentaré nombrar los más comunes, que seguramente conoces bien y los cuales, a lo mejor sin saberlo, hacen que tu nivel de energía baje considerablemente.

Ten pues cuidado con los siguientes enemigos:

·     Enfadarse por cosas que están fuera de nuestra alcance (Ej. congestión del tráfico, cola en el banco, mal tiempo, etc.)
·         Chismear
·         Tener remordimientos por cosas del pasado
·         Diálogos internos negativos
·         Hacer suposiciones en vez de preguntar
·         Quejarse de algo y/o escuchar quejas
·         Preocuparse demasiado

Estos siete ladrones de energía pueden ser los principales responsables de que te falte energía para otras cosas mucho más útiles o/y divertidas.
¿Pero qué se puede hacer al respeto? Antes de nada, es necesario ser consciente de ellos, es decir, reconocerlos en el momento, cuando aparecen en tu mente como pensamientos o bien en forma de palabras. La solución es en ambos casos la misma: convertirlos en algo positivo. Formar palabras, afirmaciones positivas, o si quieres, oraciones cortas, que te ayuden a salir del disturbio de la negatividad.
 Pero ya haces mucho por ti mismo simplemente evitando a las personas que suelen tener algunos de estos comportamientos arriba mencionados y te rodeas de gente alegre, positiva y llena de energía.
Conoces a personas de cada tipo, ¿cierto? La elección, como siempre es tuya.



domingo, 28 de julio de 2013

Se ahora, como quieras que tu hijo sea en el futuro


„Quien mira a los ojos de un bebé, sabe, que de allí le mira alguien más perfecto que él.”
(György Konrád)

¿Recuerdas, cuando tu hijo sólo tenía 1 año?  Si prestabas atención, podías verte en el espejo de sus ojos, en sus movimientos, en su comportamiento, en sus cambios de humor, porque te imitaba de forma inocente y fiel, tanto en lo que querías que haga como en lo que no. Mi hija tiene 14 meses y me veo reflejada en su ser, me enfrenta con mis errores constantemente y a través de sus reacciones me doy cuenta cada día, de que quiero ser mejor persona, con su ayuda,  por ella y que deseo ser el ejemplo, que le beneficiará imitar. Mi sueño es convertirme en su ídolo, filtrada en su ser y no sólo ahora, cuando todavía es natural que me vea como tal, independientemente de la forma de comportarme, sino en el futuro, cuando ella tenga su propio criterio, -probablemente el criterio que en parte yo le transmití- y su libertad, -lo que yo sembré en ella-, para verme como soy, para evaluarme y puede, que para juzgarme. Cuando me vea con sus ojos ya abiertos al mundo, con su mirada analítica; entonces y sólo entonces quiero que me diga, que sigo siendo su heroína.

Hasta que tus hijos no se conviertan en adultos, tú eres un instrumento para ayudarles a desarrollarse en todos los campos de su vida, pero teniendo en cuenta, que no son TUS hijos, son seres individuales, con su propia personalidad y con su propia manera de interpretar el mundo.





Nos gusta buscar excusas por no estar presente en su vida: “No pude pasar tiempo suficiente con mi hijo cuando era pequeño, tuve que trabajar/cuidar de mi madre/limpiar…etc.”

Papás, Mamás, es hora de darse cuenta de dos cosas. Primero, que siempre hay elección y aunque a veces es duro, deberías aprender a asumir la responsabilidad por ello. Segundo, que la única cosa, por la cual no podrás nunca compensar a la otra persona, es el tiempo, que le robaste. El tiempo perdido en espera no lo puede devolver ningún poder en este mundo, ya no existe, pasó. Y fuiste tú quién causó esa pérdida irremediable. Es necesario y es posible asumirlo, pero antes de sentirte culpable, comprende, que no sólo es importante la cantidad, sino la calidad del tiempo también, que les dedicas a tus hijos.
Cuando estas con ellos, concéntrate en ellos, no sólo a medias. Diles si necesitas hacer algo, mirándole a los ojos y lo entenderán.
Pregúntales de vez en cuando cómo te ven y no temas la respuesta.
Si te cuesta poner límites, piensa, que un día te van a preguntar, ¿”por qué me lo permitiste”?

Deja los sermones, habla con ellos con respecto, como con otro ser con los mismos derechos. Se y haz lo que quieres que ellos sean o hagan.

¿Quieres que tu hijo sea honesto? Se honesto con él siempre desde el primer momento de su vida. ¿Quieres que confíe en ti? Anticípale la confianza, principalmente, cuando te resulta difícil de confiar. ¿Quieres que sea fiel a su palabra? Selo tú primero, pero no sólo cuando te convenga, sino siempre, consecuentemente.

Ser padre es una labor extremadamente complicada de realizar; tienes que dar la mejor versión de ti mismo anticipado, para que un día puedas ver el fruto de tus esfuerzos. Esto no significa, que intentes crear una copia de ti, o vivir una segunda oportunidad a través de tus hijos. Deja, que encuentren su propia personalidad, su propia voz, sus metas y su camino de llegar hacia ellas.

Ser padre es una invitación a ser mejor persona a tu manera para que tu hijo también lo sea a la suya.
Nada está garantizado, la vida a veces nos sorprende para bien o para mal, incluso en relación con nuestros hijos.

Pero introduciendo  el concepto del coaching a vuestra vida cotidiana, tendrás tu consciencia tranquila, sabiendo, que le has dado a tu hijo, el único regalo, que le servirá en cualquier circunstancia; la “caja de herramientas” necesarias para alcanzar sus objetivos y para formar su propia vida conforme él lo considera adecuado; la libertad de primero ser, después hacer y luego tener.


¡Empieza tú, sé que lo harás bien!



lunes, 22 de julio de 2013

¿Qué significa estar comprometido?


Para mí, estar comprometido, antes de nada significa hacerme una promesa a mí misma con el fin de lograr algo, que considero importante y cumplir esa promesa, a pesar de que a veces resulte especialmente difícil. Lo bueno está en comprometerte, que,  al tomar la decisión de hacerlo, tu mente se prepare automáticamente para el reto, para todo tipo de dificultades, que pueden interponerse en tu camino hacia el logro de tu meta. Te mentalizas a llevar a cabo todo lo necesario, para obtener lo que quieres, para no abandonar tu sueño y enfrentarte a tus miedos, que no te dejan avanzar hacia él. Comprometerte hace posible enfocarte en las soluciones y no en los obstáculos, permite sentir la libertad de escoger entre cientos de posibilidades distintas, cambiar una por la otra, despedirte rápidamente de las que no funcionan y encontrar las que sí. Pero si comprometerse simplemente es una decisión de no perder el norte y actuar hasta conseguir tu sueño, entonces  ¿por qué nos cuesta tanto? ¿por qué desistimos a menudo ya ante el primer obstáculo? ¿Y cómo un coach nos puede ayudar a que esto no vuelva a ocurrir?

A menudo retrocedemos de medio, porque sólo nos sentimos seguros viviendo en el entorno que conocemos, que es previsible, aun estando consciente de que es malo para nosotros. A veces preferimos enfrentarnos antes con el seguro malo, que aventurarnos a experimentar el nuevo desconocido.¿ Pero no crees que sería más fácil por fin plantar cara al miedo, y dejar que el cambio ocurra, que esperar, hasta que el miedo de tu situación actual crezca hasta sobrepasar tu temor del cambio? ¿No te sentirías mejor escogiendo algo diferente, algo nuevo en vez de sentirte obligado a aceptarlo?




Me di cuenta trabajando con caballos, que aparte de manejar nuestro miedo, uno de los desafíos más complicados es ser consecuente. Tal vez, porque la esencia de la consecuencia es la estabilidad y el ser humano es todo, menos estable de naturaleza. Estamos en movimiento y cambio continuo, nuestras montañas rusas emocionales no permiten, que en cualquier circunstancia nos mantengamos constantes. Y si no somos constantes en relación con nuestras metas, nuestro compromiso será frágil, y por consecuencia el logro de nuestros objetivos siempre va a depender de factores externos. Estos factores no se pueden evitar, pero se pueden ignorar o convertir en ventajas. Es posible vivir desde dentro hacia fuera y no al revés. Es posible, sin embargo, no es nada fácil, solamente, porque somos expertos en encontrar excusas y maneras de por qué y cómo romper nuestros compromisos, que nos ayudarían a crecer como persona. La importancia del papel del coach consiste en recordarnos a nuestros compromisos, apoyarnos en no perder de vista el objetivo y los valores, que nos mueven hacia él.

El buen coach consigue mantenerte enfocado mediante su SER. Sus palabras son secundarias detrás de la energía positiva, el entusiasmo y el compromiso de él mismo, que te transmite, con los cuales te contagian y si es auténtico, a través de su ejemplo, te convence de que es posible alcanzar tu meta y más, una vida que te complace en todos los sentidos. La autenticidad del coach se basa en que él ya recorrió su propio camino del autoconocimiento en que tú te encuentras ahora mismo y por eso, más allá de sus palabras, podrás sentir y ver el fruto de toda su propia experiencia, que te atraerá como un imán. Tener un buen coach, es tener una persona de carne y hueso delante de ti, que ya demostró, que lo que tú quieres, es posible, además está dispuesto a servirte al máximo y apoyarte en encontrar en ti mismo tu mejor versión dentro de tus posibilidades.
¿Pero que es realmente lo que tú quieres? ¿Un coche nuevo, tal vez una casa?
¿O el poder de conseguirlo?

Creer en tu propio poder de crear se consigue primero comprometiéndote con tu objetivo y después actuando de manera consecuente, llegando paso a paso a la línea de meta, lo que te permitirá obtener la fe en tu capacidad creativa, el sueño de todos.

La clave está en sentir, que fuiste tú, quien logró los resultados y teniendo consciencia de tu plena capacidad, ya no existen miedos, obstáculos o problemas invencibles para ti. Por eso tengo la certeza, que el coach es el mejor acompañante que puedas tener en tu camino; porque te apoya sin estar dispuesto a asumir la responsabilidad de tu vida por ti. Y como él no lo hace, tendrás que hacerlo tú mismo; y desde el momento en que lo hagas, tu vida por fin será totalmente tuya, todas tus experiencias ganarán valor de aprendizaje y tus éxitos pasarán a ser exclusivamente tus triunfos. Y como todo gran viaje, éste también empieza con un primer paso: con comprometerte.

lunes, 15 de julio de 2013

Viviendo en plenitud


¿Qué es la plenitud para ti? En cuanto tengas la respuesta a esta pregunta, ya tienes un objetivo por delante. Porque todos deseamos alcanzar la felicidad, todos queremos vivir en plenitud, aunque a veces no nos lo admitamos, ni a nosotros mismos. Preferimos pensar, que vivir con menos es una virtud, deseamos menos, de lo que en realidad nos apetecería tener y nos convencemos, que es mejor conformarnos con lo poco que tenemos, sólo para no llevarnos una decepción; y eso se aplica tanto a la parte material de la vida, como a los sentimientos. Claro, nuestra intuición nos advierte, que desear TODO es arriesgado; primero, porque hay que estar convencido de que se puede obtener TODO, segundo, porque tenemos que permitirnos creer, que realmente merecemos dicho TODO y por último tener fé en nosotros mismos y considerarnos capaces de conseguirlo. Este TODO en cuestión es un conjunto de sentimientos, sensaciones y experiencias, completados con cosas materiales,- que aunque mucha gente cree, que son la fuente de la felicidad-, juegan un papel secundario. 
Como he dicho, desear TODO es arriesgado, porque para cumplir con las condiciones mencionadas, primero hay que revalorizar nuestra vida, cuestionar nuestras creencias y soltar toda la “carga”, lo que ya no nos sirve, aún aficionándose a personas, sentimientos, valores, creencias y hábitos o bien siendo todavía esclavo de ellos. Tomar consciencia y deshacerse de los miedos, dudas, frenos internos, barreras invisibles, romper acuerdos establecidos con nosotros mismos, despedirnos de los patrones de conducta que no nos favorecen, abrir la puerta, para que la gente que no nos quiera acompañar en nuestro nuevo camino salga y dejarla abierta para dar paso a nuevas personas que están dispuestas a entrar en nuestra vida, asumir la responsabilidad de nuestros pensamientos, actos y palabras, y no rendirse sino comprometerse seriamente con este cambio, con la decisión de transformarnos, significa correr la suerte, pero sólo hasta el día, en el que dejemos de preguntarnos “¿Qué pasa si no puedo cambiar?” hasta que lleguen las primeras señales, hasta recibir feedback positivos y creerlos, dejar convencernos a través de ellos, de que nuestra decisión de reprogramarnos, fue acertada.




Es posible hacer borrón y cuenta nueva solo, pero es mucho más fácil, más rápido y menos arriesgado hacerlo contando con el apoyo adequado.
A veces cuesta mucho dar los primeros pasos, porque se requiere demasiado esfuerzo para pensar y actuar de forma distinta y ser consecuente en ello día tras día, porque los malos hábitos aun sabiendo que son malos, tienen poder. Sin embargo este poder se anula totalmente teniendo fé y dando y recibiendo amor. Tener un apoyo experto, que te acompaña en este proceso tan importante y tan difícil de tu vida, transmitiendo amor suficiente, sin juzgarte o limitarte en tus elecciones en el proceso de enfrentarte contigo mismo y conocerte en profundidad, incentivándote a quererte a ti mismo y proyectar tu brillo al mundo, es un privilegio y de ello puede depender el grado de tu éxito.
El coaching brinda una oportunidad única para llevar a cabo los cambios necesarios por ti mismo, a tu manera, convirtiéndote en la persona, que tú quieres ser y no de la forma en la que el mundo te quiere ver.
Para que esto ocurra lo antes posible, presta atención a las señales y el Universo te ensenará la mejor forma de empezar  tu camino hacia el logro de tus metas.
Tu primer paso puede ser encontrar un libro impactante, ver una película, que te hace reflexionar sobre tu vida, conocer a una persona que te lleva a nuevos caminos, participar en un seminario (como va a ser el Seminario "Viviendo a plenitud", los 5 y 6 de octubre en Granada, España), empezar a meditar todos los días y convertirlo en un hábito o visitar a un coach, que te recomendó un amigo, las posibilidades son infinitas, pero todas valen por igual, siempre y cuando te dan un empujón para ver el potencial, que hay dentro de ti, listo para explorar. ¿ A qué estás esperando, tu propia plena vida te espera!


lunes, 8 de julio de 2013

¡Di que sí!



Hace unos años vi una comedia con el mismo título. Aunque la peli era algo exagerada, con el único fin de hacer reír al público, sin embargo la historia despertó mi interés y me hizo reflexionar sobre mi propia vida. Si no me equivoco el título original de la película es “Yes man” y se trata de un ejecutivo bancario que lleva una vida aburrida y que está acostumbrado a decir que no a todo plan que le proponen sus amigos. Un día se encuentra con un hombre cuya vida ha cambiado tras asistir a un curioso seminario motivacional en el que le incitan a decir que sí siempre. Decidido a ser feliz de nuevo, el protagonista decide asistir y aceptar el reto. Me preguntaba si me abrirían otras puertas o incluso diferentes dimensiones en mi vida si aceptaría todo o casi todo lo que me propongan, incluso cosas, que a lo mejor a primera vista no me apetecen. ¿Será que digo NO demasiadas veces sólo por miedo, por costumbre o por pereza y por ello pierdo aventuras, experiencias enriquecedoras, emociones intensivas y oportunidades únicas?

Imagina viajar a un país asiático, donde te ofrecen un insecto frito, bien crujiente como postre o teniendo miedo de las alturas te invitan a hacer parapente o tras un día duro de trabajo, sintiéndote agotado, teniendo ganas de ponerte cómodo y por fin descansar, te llama un amigo para que le ayudes con la mudanza y tú obedeciendo a tu compromiso establecido contigo mismo, dices, que sí.
¿Qué es lo que te aportará eso? Tal vez te obligará enfrentarte con algunos miedos bien escondidos en tu interior, abrir la mente hacia las otras personas y al mundo, terminar con tus prejuicios y ser más empático, superarte a ti mismo, someterte de vez en cuando al deseo de tus seres queridos, haciéndoles sentir valorados e importantes, descubrir calidades y carencias en ti mismo, manejar situaciones inesperadas tanto positivas como negativas, controlar tus emociones, abrir los ojos e insistir en ver lo que antes no querías ver, o de lo que ni siquiera sabías que existía.



Por supuesto, no te estoy invitando a aceptar absolutamente todo sin considerar y animarte a hacer cosas que te aterrorizan o te disgustan muy profundamente, solamente te estoy sugiriendo que juegues. Que veas, que en la vida a veces se puede arriesgar, aventurarte a descubrir caminos desconocidos y darte la oportunidad de experimentar el trozo del mundo, que hayas rechazado hasta este momento. Puedes tomarlo como un reto personal durante una semana, un mes o durante el tiempo que te parezca oportuno, para ver cómo influye esta experiencia en tu vida cotidiana, para percibir y tener consciencia sobre todo del cambio emocional que inicia en tu interior. Desafíate para conocer tus límites actuales y amplíalas si notas que te obstruyen en vivir plenamente tu libertad. Puede que tengas experiencias perturbadoras, resultados sorprendentes, emociones ambivalentes y muy intensas, sin embargo, te sentirás más libre, permitiéndote quitarte la etiqueta, la que pusiste tu solito y salir de tu zona de confort, dónde te encerraste sin darte cuenta siquiera. Por eso, si hoy mismo te proponen algo inesperado, que te despierta la curiosidad y te causa inquietud, di que SÍ rápido, antes de que te dé tiempo de convencerte de decir que no, y ya me contarás si valió la pena esa valentía ;)

lunes, 1 de julio de 2013

Elije ser feliz



No voy ni siquiera a intentar definir la felicidad visto que tanta gente desde grandes poetas, hasta famosos filósofos se aventuraron a hacerlo en vano, ya que la felicidad es algo totalmente subjetivo y personal. No puede ni debe significar lo mismo para mí y para ti, tú debes tener tu propia definición de lo que es felicidad para ti en cada etapa de tu vida, al igual que yo. Y en el caso de definirlo casualmente con las mismas palabras, el sentimiento que estas activan, lo que entendemos como felicidad, será totalmente distinto en ambos casos y ni yo, ni tú podremos nunca jamás experimentar lo que significa para el uno y el otro. Por eso, como nadie interpreta la felicidad exactamente de la misma manera como tú, nadie puede hacerte feliz, sino tú mismo y justamente por eso te sugiero, que empieces a vivirlo desde dentro, proyectándolo hacia fuera. ¿Te has dado cuenta? He dicho VIVIR, lo que supone acción cumplida y decisión en vez de BUSCAR, porque si buscas algo (y usas esta palabra), automáticamente colocas el objeto de tu deseo (en este caso la felicidad) fuera de tu alcance, a una distancia, que te permite verlo y perseguirlo, pero no alcanzarlo.




Vivimos la vida estando equivocados en creer, que la felicidad es una opción. Sin embargo si sólo por curiosidad, te permites creer, que es una elección y la eliges nada más empezar el día y sigues tomando conscientemente la misma elección cada vez que surge una situación perturbadora, ya estás dando pruebas de un alto nivel de Inteligencia Emocional y estás caminando hacia el logro de un gran bienestar de vida.

¿Sabías, que la primera causa por la cual no podemos convertir nuestros sueños en realidad, es porque los queremos conseguir YA? Demasiadas veces nos pasa, que estando en la puerta del éxito, decidimos retirarnos, simplemente porque estamos acostumbrados a ser increíblemente impacientes. El cambio, el periodo de transición a veces tarda un poco.

Tómalo con calma, paso a paso, no tengas prisa ni miedo a equivocarte o dejarte llevar por otras emociones, ya que los errores forman parte del éxito.

Pero sé atento, obsérvate y una vez que ya seas capaz de reconocer con seguridad el momento exacto, en el que aparece la posibilidad de elegir entre enfadarte o no, sentirte ofendido o no, tomarte algo a pecho o no, preocuparte o no, etc., llegará el día, en el que sin esfuerzo alguno, simplemente optarás por la alegría, la despreocupación, la felicidad siendo consciente de ello.

Mientras tanto, practica, no dudes en felicitarte si has hecho una buena elección y no te castigues si tus emociones negativas momentáneamente han podido contigo. Sé persistente y paciente contigo mismo y disfruta de tu nuevo hábito, que ahora mismo estás estableciendo y que se llama felicidad.


lunes, 24 de junio de 2013

¿Cómo rellenar tu depósito de energía?


Sé muy bien lo que es siempre tener prisa, dedicar poco tiempo a si mismo, al descanso y a la diversión, ni más ni menos que sentirte sobrecargado y sin fuerzas para seguir con tus tareas diarias (si tú no lo sabes, permíteme que te felicite) y por eso, voy a compartir contigo 5 formas diferentes y rápidas, que a mí me funcionan, para llenar tu depósito de energía, cuando sientes que la falta de esta misma te influye negativamente en tu trabajo, en tus relaciones o en alguna otra área de tu vida, que requiere que estés al máximo de tu rendimiento.


  1. Reír  o/y cantar



Estés donde estés y hagas lo que hagas, reír y cantar es una forma divertida y muy eficaz para salir de un estado de ánimo desfavorecedor y entrar en uno deseado. Si te sientes presionado, agobiado o molesto, busca una canción en tu mente, la que te trae buenas sensaciones y cántala en voz alta o si no es posible, sólo para ti mismo y verás como tus preocupaciones se esfuman, mientras una pequeña sonrisa aparece y cambia tu rostro. Además, hace unos días leí en un artículo de neurobiología, que es imposible sentir miedo mientras cantamos. Por eso baja uno por las escaleras del sótano cantando o canturreando y no para asustar a los ratones. Sin embargo, creo que nosotros, los adultos tenemos miedos más terroríficos que el temor a la oscuridad, ¿por qué no probar pues, si este arma puede con ellos?

 En lo que se refiere a la risa, pasa lo mismo, además la risa provoca risa, es altamente contagiosa, así que no sólo te sube el ánimo a ti mismo, sino también a los que están a tu alrededor.

Hay una frase que me encanta, la cual voy a compartir contigo sobre la risa.

“¡Venga a sonreír! No desde la mañana hasta la noche continuamente, por supuesto, pero deja que la risa esté presente en tu interior – listo para cualquier eventualidad- para brillar /encandilarse cuando quiera. Porque estoy convencida, que la sonrisa siempre trae un poco de luz a nuestras vidas y a las de otros también. Poquita luz, sin embargo sabemos, que muchos pocos hacen mucho.”


  1. Pensar en un recuerdo alegre, en sentimientos positivos



Todos vivimos momentos inolvidables de alegría y felicidad a veces y gracias a que realmente somos unos “sistemas humanos” perfectamente diseñados, estos recuerdos ocupan un lugar privilegiado tanto en nuestra mente consciente como en la inconsciente. Lo único, que te puedo sugerir, es que los uses cuando quieras. Están para revivirlos, a tu alcance, a tu disposición, sólo tienes que evocarlos. (La mejor manera de hacerlo es creando un anclaje,  que te permite colocarte en el estado de ánimo adecuado, de manera consciente, dónde y cuándo tú quieras, pero esto si quieres, ya lo aprenderás en las sesiones de coaching conmigo;) En vez de usar el mismo recuerdo positivo, yo siempre procuro buscar en “la biblioteca de mis recuerdos” los opuestos correctos (tristeza-alegría, desesperación-ánimo, desprecio-reconocimiento, incapacidad-poder/capacidad, etc.). Es decir, si me siento agobiada, busco un recuerdo exactamente con el sentimiento opuesto: en este caso un recuerdo, donde experimenté la sensación de alivio de un problema, la liberación de alguna preocupación y la dulce satisfacción justo después.


  1. Dar las gracias, por lo que te sientes agradecida


Te propongo un reto. Un día (y por qué no hoy), intenta contar las veces que tú y /u otras personas se quejan de algo, y las veces, en las que dan las gracias por lo que tienen o lo que les ocurre a lo largo del día. El resultado, probablemente, te va a sorprender. Yo, antes de establecer la costumbre de dar las gracias todas las mañanas por cada persona, acto, palabra, sentimiento, etc. que me hace la vida más feliz, los conté. El balance fue: 103 quejas y solamente 15 agradecimientos, con las fórmulas de cortesía hacia otras personas incluidas en un día normal y corriente. Sin embargo este día se convirtió en una fecha muy importante para mí, porque desde este momento, decidí percibir las cosas buenas (hasta las más pequeñas) y apreciarlas, expresando mi gratitud en voz alta siempre cuando podía hacerlo. Es algo fácil y te sube considerablemente tu nivel de satisfacción cotidiano.


  1. Darte un premio 
¿Cuántas veces recibes un premio- sea expresado en palabras, tiempo o en dinero- en tu trabajo por resolver un problema o hacer un esfuerzo extra? ¿Cuántas veces  tu familia reconoce y te agradece de encargarte de las tareas domésticas? Espero que lo hagan siempre que lo haces, pero si no es así, en vez de sentirte despreciado, date tú mismo el premio merecido. Después de un duro día de trabajo, sal con tu pareja a cenar o solamente da un paseo para tomar el aire; después de hacer deporte, date un buen baño o regálate un masaje relajante; después de tantas horas delante del ordenador, ve a una exposición de arte o al campo para descansar los ojos y la mente. En pocas palabras, quiérete, mímate a veces, principalmente, cuando nadie lo hace por ti. Créeme, vale la pena, porque mereces, que alguien cuide de ti, empezando por ti mismo.

  1. Actuar enseguida

El tiempo pasa y no se fabrica más, al igual que las oportunidades, si no eres lo suficientemente rápido para aprovecharlas. Mi estrategia para sentirme productiva, se compone de tres factores: planear, visualizar, actuar. La clave sin embargo no está solamente en cuáles son, sino en la proporción entre ellos. Si paso demasiado tiempo planeando lo que quiero lograr, las oportunidades pasan a mi lado, sin darme cuenta siquiera y mi plan perfecto siempre será solo un plan. Si planeo mi meta, y empiezo a visualizar y visualizar y visualizar, viviendo realmente el momento de lograrlo varias veces al día, pero sin dar un sólo paso hacia el, entonces lo único que podré conseguir, será una visión bella y detallada, la cual jamás se convertirá en un logro. Parece pues, que estos tres factores sólo son eficaces juntos y lo más importante de ellos es la acción. Claro, sin plan y sin saber cómo voy a ejecutarlo, diría que es un poco precipitado actuar. Sin embargo, yo estoy a favor de la acción, porque una persona decidida muchas veces sólo descubre los pasos necesarios y las mejores soluciones ya estando en movimiento, ya emprendiendo la acción. Yo, por mi parte, antes quiero arrepentirme de algo, lo que hice para alcanzar un sueño, que arrepentirme, de lo que no hice, y más aún de ni siquiera haberlo intentado.